Tratamiento para piscinas domésticas

piscina domésticaDisfrutar plenamente de nuestras piscinas privadas es todo un placer, pero requiere que les dispensemos ciertos cuidados mínimos indispensables para que estén en perfectas condiciones. Esas tareas de mantenimiento e higiene no se refieren solo al estado del agua, sino que incluyen todas las partes y accesorios que forman parte de la instalación: los bordes, la escalera, los grifos…
Para saber la frecuencia y la intensidad de las distintas labores de mantenimiento es esencial tener en cuenta varios factores. Los más determinantes son los materiales de los que están hechos los distintos elementos y el uso que le damos a nuestra piscina. En principio el mármol y los azulejos precisan de mayores cuidados que la fibra de vidrio, ya que son más porosos y, por tanto, se ensucian más.

El nivel de cloro que mantengamos en el agua es, sin duda, nuestro principal aliado. Si conseguimos que esté constante, la piscina estará impecable. Para ello son muy útiles los medidores de cloración, unos kit de muy sencillo uso que debemos usar diariamente. Existen aparatos que miden y actúan automáticamente, incorporando cloro cuando es preciso. Pero, estos sistemas resultan caros y poco prácticos para piscinas de un tamaño mediano como suelen ser las domésticas.

El otro frente de acción debe estar enfocado a retirar lo antes posible todas las hojas y demás restos orgánicos a los que pueden estar sometida nuestra instalación. Cuanto menos tiempo los dejemos, menor será el riesgo de que aparezcan algas y otros microrganismos perjudiciales. Incrementa todos estos cuidados después de un uso intensivo o con más gente de la habitual.

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